¿Cuidamos nuestra salud o la ponemos en riesgo?

doctora miro

Es precisamente en el momento actual, cuando más se habla de alimentación, salud y longevidad. Disponemos de mucha información a través de medios de comunicación, redes sociales, influencers, en YouTube aparecen personas con bata blanca creados con IA que se presentan como expertos en salud, hablando de alimentación, envejecimiento, vacunas, tratamientos… Y al final, esto acaba en una confusión general.

Nuestro organismo es un todo, nos habla, nos responde, nos ayuda. Tenemos que respetarlo y tratarlo con cariño. La salud es un regalo.

¿Estamos mejor alimentados? ¿Tenemos una mejor salud? ¿Qué hacer para cuidarnos?

 

  1. Tener un buen estilo de vida, muchas veces, es suficiente para tener una buena salud.

La importancia de un buen descanso nocturno. Mantener una buena hidratación. Realizar cada día ejercicio moderado como caminar y algo de ejercicio de fuerza para prevenir la pérdida de masa ósea y muscular. Hacer un descanso digestivo por la noche de unas 10 a 12 horas, también es beneficioso para nuestro organismo. A esto le debemos añadir una buena actitud ante la vida: practicar la gratitud, controlar el estrés y mantener la mente en paz.

 

  1. Una alimentación saludable y equilibrada, es nuestra mejor medicina.

Comer es un proceso consciente, voluntario y educable. Es importante educar a los niños a comer bien, tener horarios regulares, y comer despacio y con cierta calma. Nuestra alimentación se debe basar en alimentos de “verdad” y variados como verduras, hortalizas y frutas, legumbres, huevos, carnes blancas y pescados, lácteos, frutos secos y aceite de oliva. Vivimos en una sociedad sobrealimentada, sólo debemos comer menos cantidad, pero con mayor calidad, y volver a las bases de nuestra dieta mediterránea. Conviene reducir al máximo los alimentos procesados y ultraprocesados, los azúcares, la bollería industrial, las bebidas energéticas, los refrescos y el alcohol. Probablemente aquí radica gran parte del problema. La industria alimentaria ha sabido adaptarse a las nuevas demandas del mercado: productos enriquecidos en proteínas, productos para celíacos, productos “sin grasas” o “sin azucares”. Pero deberíamos preguntarnos: ¿Es realmente necesaria esta industria alimentaria para que nuestra alimentación sea saludable?

 

  1. Cuidado con el auto-diagnóstico, con el uso de las redes y con la inteligencia artificial.

El auto diagnóstico puede suponer un riesgo para nuestra salud. Antes de hacer cambios importantes con nuestra salud y nuestra alimentación (veganismo, dejar de comer gluten, ayuno intermitente, dietas proteica, tomar medicamentos o suplementos…), es recomendable consultar con un profesional sanitario que determine si es necesario y seguro para cada caso. Te puede ayudar a prevenir complicaciones.

 

  1. Importante no automedicarse.

Hay que ser responsable, con el uso de los medicamentos. Si un médico prescribe un medicamento, debemos seguir sus indicaciones y no modificar la dosis. El uso excesivo de ciertos medicamentos puede provocar efectos perjudiciales: el abuso de antibióticos genera resistencias bacterianas, el exceso de paracetamol puede causar daño hepático, el uso prolongado de antiinflamatorios puede provocar problemas gástricos, renales y subir nuestra tensión arterial. Además, algunos fármacos o sustancias utilizadas para mejorar el rendimiento deportivo, como versiones sintéticas de la testosterona, pueden aumentar el riesgo de desarrollar problemas graves de salud.

 

  1. Debemos ser prudentes con el uso indiscriminado de suplementos o productos “naturales” que ha experimentado un cambio radical en nuestra sociedad.

Pero, lo natural no siempre significa inocuo, confundimos muy a menudo lo natural con lo inofensivo. Los suplementos pueden tener efectos negativos, si no se utilizan correctamente. Pueden ser tóxicos en dosis elevadas, interactuar con medicamentos, si tomamos varios suplementos puedes potenciar o anular sus efectos entre sí o puede llevarnos a un desequilibrio nutricional, puede alterar la absorción de nutrientes esenciales, causar reacciones alérgicas y problemas gastrointestinales. El exceso de vitamina A puede provocar daño hepático, demasiada vitamina C puede favorecer la formación de cálculos renales, niveles elevados de vitamina D pueden dar valores de calcio altos en sangre y problemas renales. El consumo excesivo de suplementos proteicos o de creatina, especialmente combinado con dietas hiperproteicas, puede suponer una sobrecarga para los riñones. La ashwagandha, lecitina de soja o el magnesio pueden tener en algunos casos efectos secundarios. En algunos casos concretos, tomar suplementos está bien, siempre que estén bajo la supervisión de un profesional sanitario, que se traten de suplementos de calidad y se utilicen de forma adecuada.

 

Recuerda que tu salud es lo más importante, y es fundamental tomar decisiones seguras. Pero hay que quererse cuidar, y eso solo se consigue con responsabilidad y, sobre todo, con un poquito de sentido común.

 

Dra. María José Miró Echevarne

Nº colegiado 22-064

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